«Me agobio porque estoy encerrado»
«Podemos salir a la calle, pero o a cualquier sitio, ni a cualquier hora»
«Nos dicen una cosa y sin embargo muchos adultos hacen la contraria»
«Que avancemos, que nos esforcemos, que estudiemos, pero ni siquiera sabemos cuántos ni quiénes podremos comenzar esta año un nuevo curso»
En la adolescencia la libertad es esencial para crecer y aprender a tomar decisiones, para descubrir todo el potencial personal y el que nos ofrecen la vida y el mundo, la libertad está en cada uno y es fundamental para la construcción de la propia identidad, derribar barreras y conocer los límites propios y el de los demás. Es un camino para crearse así mismos, una puerta para salir a explorar una realidad, que en el futuro cercano tendrá más limitaciones en un contexto menos seguro y más incierto.
Para los adolescentes y jóvenes esto no será un problema, no son ingenuos , no viven ajenos a la realidad, se preocupan y ocupan como hemos visto en esta temporada y aunque no siempre lo expresen a viva voz, poseen un espíritu crítico más agudo del que creemos y en este nuevo desafío será su desafío generacional.
Su propia naturaleza es más fuerte y les impulsará a reconquistar calles, parques, espacios de ocio, formación y participación. Serán más cautos y responsables en sus decisiones, como ha sucedido a las generaciones pasadas, se ganarán su libertad conquistándola y luchando por ella.
Para ello es importante que en su camino encuentren referentes válidos, honestos e íntegros en los que verse reflejados y nosotros, padres, hermanos o amigos mayores, somos su espejo más cercano.
Acompañarlos en estas nuevas circunstancias es nuestro desafío, no se trata de dejarles el mejor mundo posible, sino de integrarlos y crear juntos el mundo que queremos. Hemos tenido tiempo para pensar en quiénes somos y en aquello que como individuos, familia o sociedad podemos hacer mejor. Es un momento decisivo y una gran oportunidad para contar con ellos, para ofrecerles nuestro apoyo y confianza, que puedan buscar y encontrar aquellos caminos que les conducirán a su propia libertad.
Nosotros también fuimos adolescentes pero muchas veces lo olvidamos y les juzgamos como si no hubiésemos vivido esa etapa decisiva llena de contradicciones y dudas, como si hubiésemos llegado al mundo ya de adultos. Tenemos que ponernos en su lugar y contemplar la realidad desde sus ojos para entender qué les sucede, cómo se sienten y qué cosas les importan. No éramos tan distintos a su edad y si lo dudáis, preguntad a vuestros padres y escucharéis una sorprendente respuesta.
Almudena Lorca
Coach especializada en adolescentes, jóvenes y familias
